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miércoles, 20 de abril de 2011

Los Padres, esos grandes maestros

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Hay una fuerte tendencia que afirma que elegimos a los padres antes de nacer. Yo ni lo afirmo, ni lo niego, simplemente no se si es asi.
Sean elegidos o no, no cabe duda de que los padres son figuras muy importantes en nuestra vida. Como dice una amiga mia: "¡cuanto lugar ocupan!", refiriéndose a un lugar mental y emocional. Y es cierto, a lo largo de nuestra existencia son objeto de cuanto amor, de cuantos odios, rencores, admiración, incomprensión, fidelidad, resentimiento, dolor, despecho, agradecimiento, perdón, amor otra vez... Increible la variedad e intensidad de sentimientos que pueden despertarnos estos dos personajes tan importantes.


Yo no se si elegimos a nuestros padres, pero si se que están ahí, no importa si vivos o muertos, ausentes o presentes. Están ahí, están en nuestras células, en nuestros pensamientos, sentimientos y reacciones. Están vivos en nuestros prejuicios y en nuestros valores. Son nuestros primeros maestros y posiblemente los mas grandes que tengamos nunca.


Yo no se si elegimos a nuestros padres, pero lo que si se es que para que yo sea yo, este ser único e irrepetible, SOLO puedo proceder de este padre y esta madre, es más, son los UNICOS posibles para que se de mi existencia. De todas las infinitas posibilidades SOLO una tiene realidad. Y este milagro de unicidad no solo se da en mi, sino que se da en todos y cada uno de los seres humanos. ¿Y te das cuenta  de la de "coincidencias" que han tenido que ocurrir en las vidas de tus padres, de tus abuelos, de tus bisabuelos etc, etc, etc, solo para que tu fueras concebido/a?. Cuantos seres únicos, situaciones únicas, tiempos exactos,  lugares determinados, implicados en la concepción de un solo ser humano: tú. 
Y esto ocurre con todos y cada uno de nosotros. 


Parece como si con ese constante "único" la Vida nos honrara y nos recordara el milagro e importancia de nuestra existencia. Parece como si, avalada por hechos irrefutables, nos susurrara al oído: "si, tu también eres querido". 
Me emociona y me produce mucho respeto.

1 comentario:

  1. Dos jóvenes quinceañeros viajando en autobús. Ël de ciudad, estudiante, ella de pueblo, trabajadora. El azar les ha hecho sentarse uno junto a la otra. Tímidos. No hablan. Pero al final uno de lles se decide. Es mi origen. Era tan improbable y mágica como mi propia historia de amor.

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